Mercado negro de armas en España

Según reconoce el secretario general del sindicato Unión Federal de Policía, Alfredo Perdiguero, cualquier caco puede conseguir una pistola desde 300 euros. Sólo tiene que dar un "palo" y conseguir el dinero para comprarla. Una vez que consiga el dinero sólo tendrá que dirigirse al lugar idóneo. Uno de esos lugares podría ser cualquiera de los poblados marginales de la región.En la mayor parte de ellos la venta de droga está a la orden del día, lo mismo que las armas.Pero ni siquiera hace falta irse tan lejos. Basta con seguir la cadena de la delincuencia hasta encontrar a quien pueda vender un arma. Lo más fácil es preguntar al que vende hachís en algún barrio de la capital. Éste seguro que conoce a alguien que a su vez conoce a alguien que puede conseguir una pistola. Así funciona en las grandes ciudades, reconoce José Manuel Sánchez Fornet, responsable del Sindicato Unificado de Policía. Para hacer la transacción, bien un piso particular o, en muchos casos, lugares muy concurridos, como puede ser un mercadillo callejero para pasar desapercibidos.

Los precios varían dependiendo del tipo de arma y fundamentalmente de si ha sido ya utilizada o no. Así, una pistola "marcada" puede rondar los 300 ó 600 euros. Una "limpia", puede llegar hasta los 2.000 o los 3.000 euros. También se puede optar por alquilarla para un solo golpe. "No es difícil que en cualquier operación puedas encontrarte con un arma de fuego que hubiera sido utilizada en un tiroteo o incluso en un asesinato".

El rastro que siempre deja tras de sí una pistola -algo que las diferencia radicalmente cualquier otro tipo de arma- puede convertirse curiosamente en el principal escollo a la hora de conseguir una de manera ilegal. Y es que los vendedores también son cuidadosos. Algunos grupos, sobre todo en el caso de narcotraficantes, son reacios a vender un revólver a alguien que no conozcan, porque después se les puede relacionar con cualquier acto delictivo que se cometa con él.

Para evitar que pueda llegar a proliferar el uso de armas de fuego en la región, los sindicatos policiales abogan por extremar los controles policiales. Sobre todo por la noche y en lugares de gran afluencia de público. De esta manera, reconocen, aquellos que vean más difícil llevar una pistola sin ser descubiertos se inhibirán de intentar conseguirla.

Actualmente no hay posibilidad de saber cuántas armas ilegales pueden existir en España, según coincidieron todas las fuentes consultadas.

En cuanto a las armas consideradas legales y cuya posesión depende de una licencia, los últimos datos oficiales, de finales del año 2005, establecen que solamente en Madrid podrían existir 377.000 armas de fuego sin contar con aquellas que están en poder de la Policía Nacional y la Guardia Civil. De ellas, la inmensa mayoría eran escopetas de caza, carabinas o armas deportivas. En poder de personas particulares se calculaban alrededor de 3.000 pistolas.

Este año son ya nueve las personas asesinadas a tiros en la región por robos o ajustes de cuentas. En enero dos colombianos morían acribillados en Arganda del Rey y Madrid. En febrero un hombre era tiroteado en Chamberí y una mujer de nacionalidad china moría de un disparo en el transcurso de un robo. En el mes de marzo un colombiano era asesinado tras recibir varios balazos mientras estaba en el interior de su vehículo. En mayo, dos hombres más eran acribillados en Hortaleza y Arganda del Rey. Por último, el sábado, un hombre chino de 32 años recibió tres disparos en una discoteca y un suramericano era asesinado en San Blas.

Por todo lo espuesto anteriormente,se pone de manifiesto que adquirir un arma ilegal no es tan difícil. Mientras el número de víctimas por arma de fuego crece cada año, en España circulan unas 350.000, la mayor parte en manos de delincuentes.

"He pensado en dar un golpe este fin de semana, pero me hace falta una pistola. Barata y lo más pronto posible". En España, cualquier delincuente en semejante trance puede pasar del dicho al hecho por unos 300 euros, precio medio del alquiler de un revólver en el mercado negro. Clic, clac, clic, clac. El cargador ya está lleno y preparado para el delito de turno.




Así nace la historia de tres pistolas y un atraco a un banco.Las protagonistas: una Star de 9 milímetros corto, otra Llama de igual calibre y un revólver Astra del 38 especial. Todos los clientes que se hallaban en la sucursal de Caja Madrid en la madrileña calle Toledo el pasado 17 de julio recuerdan el brillo azabache de estos tres cañones cuando les apuntaban. Sólo el tambor del 38 vio salir un proyectil durante el fugaz atraco.La aventura por la sinuosa vereda de lo ilegal acabó minutos después; hoy yacen las tres sobre una balda metálica del laboratorio de Balística de la Guardia Civil, con una etiqueta identificativa enlazada a sus empuñaduras por una goma marrón.

Los tres hierros figuraban como robados en los archivos policiales.Sus destinos se cruzaron en el mercado negro, negro pavonado como el color del Astra, la Star y la Llama, y cayeron en las manos de un mismo traficante. Se desconoce si los detenidos las adquirieron de una vez, pero tan suculento arsenal pudo costarles cerca de 3.000 euros.

En España campan al rededor de 350.000 armas de fuego ilegales, según estimaciones de la Guardia Civil . Ese número es hoy mucho mayor, de hacer caso a los expertos, que consideran que las repetidas guerras en los Balcanes desbordaron el caudal del río armamentístico.De la sangre derramada entre serbios, bosnios, croatas y kosovares siguen emergiendo miles de pistolas y fusiles baratos que la delincuencia occidental espera con los brazos abiertos.

El laberíntico circuito del mercado ilegal ofrece suficientes vericuetos para satisfacer los antojos de cualquier malhechor.«Basta con dirigirse y preguntar a la gente indicada en barrios madrileños como Lavapiés, Vallecas, Carabanchel o los poblados chabolistas del extrarradio, lugares donde todo el mundo sabe quién se dedica a esto», explica una fuente policial, que cita Bilbao como otra ciudad «de trapicheo fácil». «Pese a todo, España no tiene un mercado estructurado de venta de armas ilegales, se funciona de manera improvisada y quien consigue armas también puede conseguir otras cosas».

Una pequeña parte del estraperlo surte al coleccionismo y otra a la caza, pero la mayor tajada de armas ilegales apunta a la orilla situada al margen de la ley. De hecho, los 332 homicidios registrados en 2008 y el vertiginoso aumento de las muertes por arma de fuego han hecho arquear las cejas a los expertos policiales.«Conseguir un arma ha sido siempre facilísimo y lo seguirá siendo: si alguien puede conseguir un misil en el mercado negro, ¿cómo no va a encontrar una pistola?», enfatiza un capitán de balística de la Benemérita.

Tres millones de escopetas, pistolas, fusiles, recortadas y demás arsenal gozan de la etiqueta legal, con su guía, especie de biografía vital del arma, y su correspondiente licencia -el total de permisos concedidos en el año 2008 rozó los dos millones-, según cifras de la Guardia Civil, el cuerpo competente en materia de armas y explosivos, encargado de emitir la mayoría de las licencias y con el patrimonio del decomiso de armas.

El precio en el mercado negro de un ejemplar cotizado, como las HK alemanas o las Glock suizas, del calibre estándar 9 milímetros y limpia -sin que haya sido utilizada en anteriores delitos- ronda los 2.500 euros. El precio se reduce a la mitad si se trata de un ejemplar de pasado incierto. Nadie suele arriesgarse a que le imputen los delitos que se han cometido con un arma, por eso se prefieren las robadas a los particulares, que siempre están limpias. Estas sustracciones constituyen la primera vía de alimentación del tráfico de armas. De hecho, el revólver Astra del 38 especial que se utilizó en el atraco a la sucursal de Caja Madrid fue sustraído en 1996 a un Guardia Civil. No se han encontrado, en cambio, trazas de la biografía de sus compañeras del 9 milímetros, la Star y la Llama. Lógico: una no tiene número de serie y a la otra se lo han borrado. En el primer caso, todo apunta al contrabando en las fábricas. En el segundo, a la precaución de los ladrones.

Una segunda opción, preferida por el delincuente menos profesional, el que sobrevive a base de golpes ocasionales, es el alquiler.Un golpe, un arma. Y de por medio, unos 300 euros.

El verdadero peligro, no obstante, radica en las armas inutilizadas y en las transformadas, muy difíciles de controlar. Las primeras son aquéllas que han sido tratadas por las Fuerzas de Seguridad del Estado para que no puedan ser disparadas. La ley las considera un pedazo de hierro y su acceso es libre como lo es comprar chatarra.«En una misma subasta de la Guardia Civil o en cualquier armería se puede comprar una. Después consiguen un cañón, lo sustituyen por el obturado y, voilà, se logra un arma tan mortífera como cualquier otra», se queja un experto de la Benemérita.


Pistola de fogueo la casa Tanfoglio cal. 8 mm trucada al cal. 6,35 mm. (25 ACP)

Las armas transformadas también tienen que ver con la habilidad manual de los delincuentes. Son pistolas detonadoras adaptadas para poder disparar de verdad. «En ocasiones, incluso las niquelan, las graban como si fueran originales y las colocan en el mercado por unos 900 euros. Su origen, como la de muchas armas que penetran en España, es Portugal», alerta un experto en balística.
Internet es la última vitrina colocada en los grandes almacenes del armamento ilegal. Lo ha hecho como una bala: sibilina y velozmente.Es facil comprobar cómo, en páginas web especializadas, varios particulares proponen juntar pedidos a Estados Unidos para que la importación resulte más barata.Otra cosa muy distinta sera su entrada en el pais.
Adquirir un arma legalmente en España es fácil. No tanto como en paraísos que identifican la libertad individual con una bala en la recámara, como Estados Unidos o Francia, pero fácil. Cada licencia exige unos requisitos específicos: para poder pasearse por la calle con una escopeta, por ejemplo, basta la ausencia de antecedentes penales, un test psicotécnico y una foto de carné.Una pistola suma, a tan liviano requerimiento, estar en un grupo de riesgo o pertenecer a la Federación de Tiro Olímpico. El precio de las licencias suele rondar los 10 euros y hay limitaciones de munición y un número máximo para ciertas armas.
De los 639 millones de armas ligeras existentes en el mundo, 378 millones son empuñadas por civiles. Según un informe de Small Arms Survey, la organización internacional más importante en la lucha por la erradicación de las armas ligeras, con sede en Suiza, estas cifras reflejan un aumento del 25% respecto a años anteriores.Este colectivo señala «los severos controles de armas en la Unión Europea» como la bendita causa de que la tasa de homicidios en la UE sea de 1,7 por cada 1.000 personas, frente al 6,26 de Estados Unidos y al exagerado 20,52 de Rusia.
Las tres compañeras del 9 milímetros tuvieron un dueño. No le fue muy difícil comprarlas. Intentó atracar un banco y el tiro le salió por la culata. Ahora son sólo otros tres hierros polvorientos que reposan en dependencias de la Guardia Civil. Pero quedan razones de sobra para que un ciudadano se preocupe;unas 350.000. El contrabando de armas admite todas las variables. La opción más habitual -entre 1.000 y 1.200 euros- es comprar una pistola del calibre 9 milímetros parabellum .Las de 7.65 mm. y 6.35 mm. también gozan de prestigio y son algo más baratas (desde 800 euros). Los precios se dividen por dos si la pistola ha sido utilizada. El alquiler para un solo golpe supone unos 300 euros.
Los hay que prefieren la pericia manual a desembolsar dinero y optan por las pistolas artesanales, trucar modelos detonadores o reactivar las armas inutilizadas por la Guardia Civil. En el interior de un cárcel se ha llegado a encontrar un arma construida con un compás y un mechero. Como si de una película se tratara.

Fuente:elmundo.es/el pais

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