Pistola Beretta Mod. 93R



Este diseño italiano tomó el relevo en materia de pistolas de asalto, cuando la VP70 alemana comenzó a tener problemas. Se trata de un arma directamente derivada de la exitosa y famosa Beretta 92, que está en servicio en Italia y hasta logró romper definitivamente el reinado de la Colt .45 en las Fuerzas Armadas de EE.UU.
Al igual que el diseño alemán de H&K, este arma puede hacer solamente ráfagas de 3 disparos. Pero tiene una diferencia sustancial: utiliza una culata separable, y puede disparar de manera automática sin ella, aunque esto esté contraindicado por la empresa.

Configuración general

Para facilitar el agarre del arma, especialmente cuando hace fuego automático, se diseñó una empuñadura más sencilla y compacta. Está pensada para que el usuario utilice sus dos manos: la derecha tomando el arma y apretando el gatillo, y la izquierda asiendo una pequeña manija que se pliega debajo del cañón. El pulgar izquierdo debe en teoría introducirse en la parte delantera del guardamonte mientras que el resto de la mano sostiene el arma. De esta manera la pistola es un subfusil en miniatura.

Para facilitar más el disparo en ráfagas, el cañón alargado del arma tiene un freno de boca ingenioso, que también actúa como bocacha apagallamas. Sin embargo este detalle parece corresponder solamente a las primeras unidades, y fue rápidamente abandonado.
La culata es opcional, aunque la empresa dice que es mejor usarlo, debido a que la pistola es muy temperamental en disparo automático. Viene en una funda especial, y tiene dos modos de extensión, para adaptarse a diferentes tipos de tirador.
Hay dos tipos de cargadores disponibles: de 15 disparos y otro de 20, que se reconoce instantáneamente porque sobresale un poco de la empuñadura, por debajo.



En acción

Según se dice, en modo automático la Beretta 93R es bastante precisa, debido a las ideas que se han incorporado en materia de ergonomía. Uno de los más señalados es el pistolete delantero, que mejora la antigua postura de asir la pistola con las dos manos. Esta práctica, muy aceptada en EE.UU. y en otras partes, tiene el inconveniente de que las dos manos terminan haciendo mal el trabajo, cerrándose sobre una empuñadura demasiado grande. Con el pistolete se mejora la performance, ya que las dos manos se separan y así hacen más fácil de controlar al arma.
La Beretta 93R despertó, al igual que la VP70, muchas discuciones. Al igual que el caso anterior, se trataba de un arma excelente. Sin embargo encontró algunos problemas técnicos. Hacia mediados de la década de 1980 todavía estaba en proceso de desarrollo y no había salido al mercado. Aparentemente esto se debe a que el sistema de disparo era demasiado complicado. El mantenimiento y las reparaciones no podían llevarse a cabo «en casa» y necesitaban de personal adiestrado de la fábrica.
Esto reducía sin duda su atractivo comercial y militar, y finalmente el proyecto parece haber sido abandonado. Aunque la pistola no aparezca actualmente en el catálogo de la empresa, aparentemente ciertas unidades de seguridad italiana la utilizan.


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